Patara Elefhant Farm

El despertador sonó a las 06:00 y nos levantamos con mucha ilusión. Teníamos muchas ganas de llegar a Patara. Estábamos como unos niños la mañana de Reyes. Aún no me lo podía creer. Cuando me metí en la ducha oí como si estuviese lloviendo en la calle, me asomé a la ventana y así era. No me lo podía creer. Justo hoy. ¡Qué mala suerte!. Empezamos a preocuparnos por si se suspendía lo de Patara. Bajamos a desayunar muy preocupados porque no paraba de llover. Desayunamos rápido y subí a la habitación a coger los chubasqueros y la cámara de fotos de Miguel. Al bajar ya estaban los chicos de Patara. Nos subimos en la Van y fuimos a recoger a las demás personas. Tardamos unos 25 minutos en llegar a la granja de elefantes. Nada más llegar, nos distribuyeron a todos y nos explicaron que es “Patara Elephant Farm“.

Patara no es el típico sitio donde tienen a los elefantes pintando o haciendo el pino puente para que lo vea el turista, es todo lo contrario. Es una granja donde se protege a los elefantes de la explotación y extinción combatiendo la disminución de elefantes en Tailandia a través de un programa de cría responsable de elefantes y desarrollando un modelo de turismo seguro. Para financiar el proyecto uno de los programas que llevan a cabo es el llamado “Elephant Owner for a Day”. Cada visitante “adopta” un elefante residente por un día, realizando actividades como darle de comer, bañarlo, dar un paseo por la selva de una hora y media y terminar bañándote en unas pequeñas cascadas con los más pequeños.

Con Mekuang

Con Mekuang

Nos gustó mucho el sentimiento que tienen todos los mahout hacia los elefantes. Cada uno de ellos cuida a un elefante y están contigo durante todo el día enseñándote como hay que tratarle.

Dando de comer a Mekuang

Dando de comer a Mekuang

Lavando a Mekuang

Lavando a Mekuang

Preparados para el paseo por la selva

Preparados para el paseo por la selva

Comiendo en la selva

Comiendo en la selva

con el peque en la cascada

con el peque en la cascada

Para nosotros fue una experiencia inolvidable, darles de comer, bañarles, subir encima de ellos sin silla, yo iba en la cabeza del elefante… es una pasada. Para los amantes de los animales esto no tiene precio. El momento estrella es cuando te bañas con los más peques en las cascadas, es increíble, de lo mejor que me ha pasado en la vida.

El precio son 5.800 THB (unos 140 € por persona, e incluye un día entero con un elefante por persona, la comida y un CD con fotos y vídeos que te hacen durante todo el día), parece caro pero una vez que estás allí y ves lo bien que están los elefantes, todo lo que haces con ellos, el amor con el que les tratan los mahout … no te importa lo que has pagado porque cuando todo termina y te subes en la Van de vuelta al hotel, estás alucinando con lo que has vivido. 

gracias Mekuang por hacerme tan feliz

gracias Mekuang por hacerme tan feliz

100% recomendable

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